Solo alguien que ama tanto,
Pudo haber sufrido así;
Solo alguien que ama tanto
Pudo soportar el dolor,
De los clavos en sus manos y en sus pies.
Aun siendo tú, el Rey de Reyes,
El Rey de toda la creación,
No te importo haber sido azotado sin piedad,
Te humillaste hasta lo sumo mi Señor,
Por amor, y mucho amor.
Fue nuestro pecado, que te crucifico,
Nuestra rebeldía la que te humillo,
Y aun así cuanto nos amas
Que allí en la cruz, cuando sufrías,
Pensaste en mí.