“El perezoso desea y nada consigue, pero el que es diligente será prosperado” (Proverbios 13:4 RVC)
LA PALABRA DE HOY Por Joel & Victoria Osteen Dios desea derramar Su favor y bendición en ti. Él tiene recompensas, victorias y promoción para ti; pero, estas cosas no suceden automáticamente. Tú tienes que hacer tu parte. Tienes que ser diligente. Antes de todo, tienes que ser diligente en buscar Sus caminos y seguir Sus mandamientos. Después, también tienes que ser diligente con lo que tienes en la mano ––tu tiempo, habilidades y recursos. En el libro de Mateo, Jesús cuenta una parábola acerca de tres hombres cuyo jefe les confió con algún dinero. Dos de ellos fueron diligentes e invirtieron el dinero y recibieron un buen retorno. El tercer hombre, tubo miedo y enterró lo que se le había dado. Los primeros dos hombres fueron recompensados y alabados por su diligencia, mientras que el tercer hombre, básicamente fue despedido.
En este día, sigue el ejemplo de los primeros dos hombres y busca formas de ser diligente con lo que tienes en la mano. Cualquier cosa que hagas, ¡hazlo con excelencia! Se lo mejor que puedas ser. Ve la extra milla aunque creas que no va a ser notado porque Dios si lo nota, y ¡promete ricamente suplir el alma del diligente!
LA ORACION DE HOY Padre celestial, gracias por Tu favor y bendición en mi vida. En este día escojo el ser diligente. Yo escojo vivir en excelencia y hacer todo lo mejor de mi habilidad. Te doy toda la gloria y te doy las gracias por Tu fidelidad. En el nombre de Jesús…. Amén.
Digna Gonzalez © Inspiraciones 1998
Madre muchas gracias por tu corazón, Se que en mi ignorancia, no supe admirar; Esa gracia hermosa, que nuestro Señor a las madres da.
Pasaron los años sus huellas dejaron; Pasaron los años, buenos o malos no se; Solo se que tu eres parte de mi historia, Parte de mi vida, parte de mi ser.
No fuiste a la escuela; No sabias leer, y eso hoy me orgullece, Porque te esforzaste para aprender.
Cuando fui grosera y en mi rebeldía; Tú me castigabas y me corregías, Entonces mi mente en confusión se envolvía; Fue hasta que fui madre que te comprendí, Cuanto tú me amabas; Que era por amor todo lo que hacías.
Se como luchaste como trabajaste; Lo recuerdo bien; Muchas, muchas veces hasta anochecer, Y hacías todo eso para darme de comer.
¿Como agradecerte? ¿Como he de pagarte? ¿Yo no se con que? No te pagaría ni con plata ni oro, Porque lo que tu eres; es un especial tesoro; Y que bendiga tu vida; a mi Dios imploro.
Hoy quiero decirte; cuanto yo te admiro, Hoy quiero abrazarte, Y con orgullo expresarte; Cuanto te agradezco, todo lo que hiciste; Todos tu consejos no fueron en vano, Porque en mi formaron una gran mujer; Y este fue el trabajo, que tu hiciste ayer.
¡MUCHAS GRACIAS MAMA!
Digna Gonzalez © Inspiraciones 1997
Dios amado, aquí estoy contigo. Dándote la honra, la gloria y el honor. Yo te amo. Te doy mi vida entera, Sin dudas te la entrego. Recíbela Señor.
Yo en Tus brazos, me siento muy segura, Sabiendo que ya nadie, podrá dañarla mas.
Yo había esperado, con gozo y alegría, Que entrarás a mi vida, y no dejarte más.
Te prometo así estar por siempre; Gozando de Tu dicha, Tu gracia y de Tu amor.
Cuando siento, de Tu hermoso consuelo Que sana mis heridas, y quita mi dolor.
Te doy gracias, por Tu amor infinito Y por Tu gran perdón.
“En esto conocerán que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).
Nuestra tarjeta de identificación como hijos de Dios y discípulos de Jesús, es nuestro amor los unos con los otros. Nuestra identificación no es una cruz que llevemos en nuestro cuello, o una pulsera con el símbolo cristiano o una calcomanía que pongamos detrás de nuestro automóvil. Sino que es, como nos tratamos los unos con los otros como familia de Dios.
Ya hay mucha crítica entre creyentes de diferentes denominaciones, especialmente entre ministros del Evangelio. Tan serio es esto cuando nos empezamos a calificar de cierta manera. Por ejemplo, fulano de tal es un hereje o es un apóstata de la fe. Etc..
Jesús dijo en Mateo 7:15-20 “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Ustedes los conocerán por sus frutos, pues no se recogen uvas de los espinos, ni higos de los abrojos. Del mismo modo, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. El buen árbol no puede dar frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que ustedes los conocerán por sus frutos.”
Notemos varios puntos aquí: 1. Sí hay falsos profetas, o maestros o pastores o evangelistas y apóstoles. Este es un hecho que no podemos negar. Pero, ¿Cómo se descubren? 2. Por sus frutos. Un espino no puede dar uvas; de un abrojo no se pueden recoger higos. 3. Un árbol malo produce frutos malos y un árbol bueno produce buenos frutos. Y 4. Dios es el que los va a cortar y juzgar.
El punto aquí, como creyentes y ministros del Evangelio de Dios, no podemos o debemos calificar a otro ministro como “falso” solo porque tiene otro punto de vista doctrinal. Mira sus frutos primero. Si él está trayendo almas al Señor y las está sacando del infierno y su ministerio está haciendo la diferencia entre la gente y están creciendo en el conocimiento de Dios. Este es tu hermano y consiervo. Ahora, si alguno, como dice Pablo, predica otro Evangelio diferente, entonces sí, lo podemos juzgar (2 Corintios 11:4; Gálatas 1:8).
Entonces, si tú crees que solo podemos ser salvos a través del sacrificio de Jesús en la cruz; que Jesús resucitó al tercer día; que somos llamados a ser santos y que esperamos el día de Su venida por nosotros, todo lo demás no importa. Todo lo demás es trivial. Enfócate en lo que tienes en común con tu hermano en lugar de enfocarte en las diferencias. Recuerda que cuando todos estemos reinando con el Señor, vamos a estar todos juntos como familia amándonos los unos con los otros.
Vale la pena practicar el amor aquí. Nuestra vida aquí en la tierra es solo una práctica de lo que vamos a estar haciendo en el cielo. Recuerda la oración modelo de Jesús. “…Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:9-15).
Veamos la definición de esta palabra :
oxímoron, (Del gr. ὀξύμωρον).1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador. (tomado del Diccionario de la Real Academia Española)
Un grupo cristiano muy popular en los Estados Unidos sacó una canción y parte de la letra en un fondo se oye una voz decir, “el obstáculo mas grande para los no creyentes son los mismos creyentes.” Por muy duro que parezca esa declaración, tristemente es verdad.
En mis 40 y más años trabajando en diferentes ministerios e iglesias, he visto esto a menudo. Algunos dicen que son creyentes, “nacidos de nuevo, lavados por la sangre y bautizados en el Espíritu Santo” pero sus acciones de palabra y de hecho muestran lo contrario. Yo he visto a líderes y pastores que dicen una cosa pero viven otra. He oído a ministros maldecir y hablar obscenidades en cierta forma que los inconversos se sentirían muy cómodos al lado de ellos.
En el lenguaje común de la gente, salen frases como estas: Fulano de tal es un que es un mal cristiano. Tales declaraciones por los no creyentes han forzado al pueblo de Dios a contrarrestar y decir cosas como, “Fulano de tal es un buen cristiano…”
Ahora, analicemos un poco. Un cristiano, es su obligación de ser como Cristo, que es en realidad lo que significa “cristiano.” No existe el tal “mal cristiano” o “un buen cristiano. Un creyente es alguien que refleja las cualidades de Jesús, por lo tanto tiene que ser “bueno”. Una persona es o no es cristiano. También he oído decir cosas como, “esa persona (cristiano) tiene un mal carácter.”
Un creyente, que es parte de la iglesia de Cristo, no debe mentir; no debe engañar, no debe de usar profanidades; un creyente debe de ser hombre o mujer de palabra. Un creyente debe de mostrar las cualidades y características de Dios. Cosas como: paciencia, bondad, amabilidad, paz, gozo, fidelidad, humildad, dominio propio y el más grande de todos, amor (Gálatas 5:22-24). Pero, nota la palabra que usé, “debe” porque la realidad es que tenemos que hacer un esfuerzo y tomar una decisión de mostrar tales cualidades. Y todos sabemos que no es fácil por supuesto. Todos hemos fallado en demostrar una o más de esas características maravillosas en nuestras vidas como creyentes que somos. Y si fallamos, el paso a seguir es de arrepentirnos y seguir adelante haciendo cambios en nuestras vidas con la ayuda de nuestro Señor.
Ahora bien, es nuestra responsabilidad de aprender esas características de un creyente, practicarlas y hacerlas parte de nuestro diario vivir. Es parte de un cambio de mentalidad como nos habla Romanos 12:2. Recordemos también lo que Jesús dijo a sus Discípulos en Juan 17:15-16, que aunque estamos en este mundo, no somos de este mundo.
Empecemos practicando una de ellas. Recuerda que, todo comienza con un paso. Pablo habla estas palabras en Gálatas 5: 22-24, “…Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo; solamente oían decir: ‘aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.’ Y glorificaban a Dios en mi.”
¡Es tiempo ahora más que nunca que la gente glorifique a Dios en nosotros por nuestra manera de vivir!
El sábado pasado fui a un pueblo pequeño cerca donde mi esposa, nuestra perrita y yo vivimos. La razón de ese corto viaje fue para comprarle la medicina a Foxxy, nuestro Beagle de 6 años. Usualmente los sábados la pasamos juntos todo el día con mi esposa; pero este día fui solo porque mi esposa tenía algo que hacer.
Después de parquear mi carro, salí para dirigirme a la puerta. Había una maceta grande en la esquina, hasta ese momento no tenía idea de que era de puro cemento, lo aprendí en una forma dolorosa. Cuando di la vuelta hacia donde estaba la puerta, mi rodilla chocó con la esquina de esa maceta. Me dolió en gran manera, pero como hombre orgulloso, seguí mi camino como si nada había ocurrido. Habían personas cerca pero estoy seguro, pienso, que no se dieron cuenta.
Dentro del cuarto me dirigí hacia el mostrador y esperé un tiempo para que me atendieran. Mi rodilla me ardía pero tenía que soportarlo. Me atendieron después de unos 15 minutos y salí hacia afuera a mi carro, todavía con ardor en mi rodilla. De nuevo, doy la vuelta por la esquina para el lado contrario...y, ¿qué pasó? Así es, ¡me di de nuevo, en la rodilla izquierda esta vez!
Lo que quería hacer es gritar de dolor, pero no lo hice, y esta vez el golpe fue mucho más fuerte que sangré. Lo que quería hacer es insultar a la maceta o darle una patada, aunque a mi me hubiera dolido mucho más.
En mi carro miré mi rodilla porque de verdad me dolía tres veces mas que la primera. ¿Como es esto posible? me preguntaba. ¿Cómo me puede pasar eso a mi? insistía. Después de un corto enojo, contra mi mismo y llamarme con algunas descripciones que no me gusta que alguien más me llame, me calmé y le empecé dar gracias a Dios.
En el camino, sentí el Espíritu de Dios hablar suavemente a mi corazón. Hay un dicho en mi tierra nativa que dice algo así, "Un perro no se tropieza en la misma piedra dos veces..." Empecé a reflexionar que nosotros los humanos nos pasa lo contrario. Cuando viene la tentación en alguna área de nuestra vida y caemos, luego no arrepentimos delante de Dios y prometemos que nunca nos va a volver a pasar. Después de un corto tiempo, la misma tentación nos pega de nuevo y esta vez es aún más fuerte el dolor y las consecuencias. La Palabra de Dios nos advierte y nos aconseja que estemos ALERTA a los dardos del enemigo (1 pedro 5:8). Sus artimañas son las mismas de siempre, él conoce nuestras debilidades. También la Palabra nos recuerda que no nos creamos tan "espirituales" que nada nos puede atacar (1 Corintios 10:12).
También las Escrituras nos alientan que cualquier tentación que venga es "humana". En otras palabras, no es una tentación sobrenatural, que no podamos vencer. ¿Por qué? Porque Dios nos da una salida para escapar. Lee Santiago 1:13-14).
Todos tenemos áreas débiles, y es ahí donde el diablo nos va a atacar no solo una vez, pero muchas veces más para que nos rindamos. Así es que, fortalece esas áreas para que cuando el diablo venga tengas la fortaleza de decir, "NO".
Víctor G
¿Cómo podemos sobresalir en un mundo que parece que va en dirección hacia abajo? Este año de 2012 puede ser igual que los demás o puede ser diferente.
Podemos elegir dejarnos llevar por la corriente o elegir vivir por principios y no por las circunstancias. Claro, ir en contra de la corriente nunca es fácil; pero, si es prometedor.
Es prometedor cuando nos enfocamos en las promesas de Dios y no las promesas de los políticos o de los que se dicen saberlo todo. Y como es de esperarse, los hombres van a fallar pero, Dios nunca nos va a defraudar.
El Salmo 23 nos da un cuadro muy prometedor y sí, podemos confiar en el único que nunca falla. Nuestro padre Celestial.
Si confiamos en Jesús como nuestro Buen Pastor, esto es lo que Él hará:
1. Nada nos faltará. 2. Nos dará descanso en delicados pastos con suficiente agua. 3. Confortará nuestra alma. 4. Nos guiará por sendas justas. 5. Él va a estar con nosotros cuando andemos en “valles de sombra de muerte”. 6. Nos alentará 7. Aún en presencia de nuestros enemigos nos dará un banquete. 8. El bien y la misericordia nos seguirán mientras vivamos en esta tierra. 9. …y mucho más
Hay un favor especial para los hijos de Dios. Y esto, se hará más prominente en este año.
Bendiciones,
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