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“Los soldados tejieron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y lo vistieron con un manto de púrpura (Juan 19:2).

Si el trabajo duro es la formula para la prosperidad, entonces todos los que trabajan duro deben de ser prósperos. Pero, ciertamente este no es el caso. ¡Mucha gente que trabaja duro, todavía viven en escasez!

No estoy defendiendo la haraganería. Lo que estoy diciendo es que el trabajar duro con el sudor de la frente, no es donde la provisión de Dios viene. De hecho, ti tienes que trabajar tiempo extra todo el tiempo, probablemente tú estás operando bajo la maldición.

¿Qué maldición es esa? Es la maldición: “Comerás el pan con el sudor de tu frente…” (Génesis 3:19). Y se refiere al estrés, la lucha y ansiedad que resulta cuando se trabaja tan duro y aún así, produciendo poco. Ahora, el trabajo en si, no es una maldición ya que Dios le dio trabajo a Adán antes de la caída ––a Adán se le encomendó cuidar el jardín del Edén. Fue hasta que él pecó, la tierra fue maldecida y produjo espinos, y el hombre tubo que esforzarse para comer (Génesis 3:17-18).

Pero, ¡gloria sea a Dios! Jesús llevó la corona de espinas para mostrarnos que Él llevó la maldición para que tú puedas trabajar libre de estrés y tener resultados. Tú no te tienes que preocuparte y estresarte día y noche como la gente del mundo solo para pasarla. Tu Padre celestial puede sacarte adelante sin las preocupaciones y el estrés. (Mateo 6:31-33).

Amados, toda maldición que se suponía caer en tu cabeza calló sobre la cabeza de Jesús, tipificada por la corona de espinas. Él llevó la corona de espinas para que tú tengas paz. Él llevó la corona de espinas por ti y tomó tu maldición para que tú puedas ponerte la corona de gloria y, ¡tomar su justicia y todos los beneficios de esa justificación!

Pastor Joseph Prince

 
 
Una de las definiciones de la palabra  conciencia del Diccionario de la Real Academia Española, es: “Darse cuenta, percatarse de ello”.

Como parte que somos de la creación de Dios y parte de una gran sociedad,  sale la pregunta, ¿Estamos concientes de Dios todo el tiempo? Si somos honestos, vamos a decir “No”. No todo el tiempo estamos concientes de Él y Su presencia en nosotros. Especialmente cuando todo está “bien”. Cuando hay dinero en la cuenta del banco; cuando gozamos de buena salud; cuando nuestros hijos se están portando bien; cuando nuestra relación con nuestro cónyuge es maravillosa; cuando todo en nuestro trabajo está de lo mejor. Etc. Ponemos nuestra vista en las cosas y poco a poco empezamos a olvidarnos se Aquel que da todas las cosas.

Esta es una tendencia natural. Muchos nos olvidamos de nuestro Creador. Muchos no oramos y no lo alabamos; muchos dejamos de congregarnos con la iglesia; muchos dejamos de leer la Biblia…. Ahora, cuando viene la tormenta a nuestras vidas. Nos despiden del trabajo, o nuestra salud se va para abajo; nuestros hijos comienzan a darnos problemas… en fin, todo comienza a salirnos mal. De repente pensamos en Dios. De repente tenemos una necesidad de ir a la iglesia y congregarnos; pedimos oración y tal vez hacemos un ayuno (dependiendo de la gravedad de la situación), empezamos a “buscar” a Dios, Etc. Por supuesto todo esto también es una tendencia natural; pero, no debería ser así. Primero, Dios no está perdido para que lo busquemos. Los que estamos perdidos somos nosotros. Nosotros somos los que nos apartamos de Su camino y eventualmente nos extraviamos. Ahora, Dios sí vino a buscarnos cuando mandó a Su único Jesús y por medio de Él volvemos de nuevo a encontrarnos con el Padre Celestial. Dios establece una relación con nosotros y es responsabilidad nuestra de mantener esa relación con Él. Cuando mantenemos esa relación esa comunión con Él va a crecer. Tenemos que cultivar esa conciencia de Dios.

La Biblia nos dice en el libro de Josué 1:8-9 RVA, Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien. Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas”.

Nota que dice, “procura”. En otras palabras, hagamos todo lo posible, todo lo que está de nuestra parte. Primero, que hablemos la Palabra de Dios todo el tiempo, “medita de día y de noche” en nuestra casa, trabajo, escuela…. Aquí no quiere decir que estemos “predicando” todo el tiempo, sino que en nuestro diario vivir en cualquier lugar, cuando hablemos, hablemos en harmonía con Su Palabra. Segundo, nota que también dice, “para que actúes”. La vida del creyente no solo son palabras sino también acciones que confirmen lo que  estamos hablando. Alguien dijo, “predica con lo que haces y si es necesario, habla”.  Todo comienza con una conciencia de Dios en nuestras vidas. Cuando constantemente estamos pensando y meditando en Dios y Su Palabra, Su Palabra sale de nuestros labios sin esforzarnos, y eventualmente vamos actuar en línea con la Palabra de Dios. Su presencia es tan real en nuestras vidas que lo vamos a adorar y exaltarlo porque la adoración es el resultado percatarnos y de estar concientes de Su presencia.

Este estado de “conciencia” va a prosperar nuestro camino en esta vida y todo, y no dice de “algunas cosas” sino, todo te saldrá bien. ¿Quiere decir esto que nunca vamos a tener problemas y batallas? Absolutamente no. El Apóstol Pablo nos dice que “peleemos la batalla de la fe” (1 Timoteo 6:12). Nota que también le dice Dios a Josué en la porción que leímos arriba, “esfuérzate y se valiente” y que, “no temas ni desmayes” y finalmente le dice algo que es lo más grande que debemos de estar concientes acerca de Dios para nosotros, y es, “Yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas”.

La verdad es que, Dios siempre está conciente de nosotros. ¿Estás tú conciente de Él? Es tiempo de que pongamos nuestra mira hacia arriba en lugar de aquí abajo donde todo perece y es temporal; enfócate en las cosas de arriba, de ese reino eterno,  que nos garantiza una vida abundante aquí en la tierra, llena de propósito y del amor de Dios. Y, no desmayemos aunque las cosas que enfrentamos muchas veces parecen imposibles; pero recordemos que para Dios no hay nada que sea imposible para Él y mientras andemos con Él, nada será imposible para nosotros también (Marcos 9:23 RV60). 

Bendiciones
 
 
Hay un dicho muy popular que dice que “lo que uno no sabe, lo puede matar”. Esto es absolutamente verdad y en los días que estamos viviendo, se confirma en una forma contundente. El asesino más cruel es la ignorancia.

Veamos parte de la definición de la palabra “ignorancia” de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española es: Falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular; desconocimiento de la ley; que precede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse.

Entonces, parte de la solución a la ignorancia es obtener conocimiento al respecto de. Otra parte es, ser diligente en aprender e inquirir. Por esa razón nuestros padres nos mandaban a la escuela para aprender y poder llegar a ser productivos en la sociedad. Entre más conocimiento obtenemos, mayor será nuestra producción y oportunidad en cualquier materia que escojamos. La ignorancia eventualmente mata a una persona del potencial increíble que Dios ha puesto en cada ser humano. Y eventualmente puede producir una muerte física también.

Los gobiernos tiranos, y nosotros los hispanos sabemos eso muy bien, tratan de mantener al pueblo en ignorancia para ejercer el control. Y esto, mis amigos y hermanos compatriotas es lo que estamos viendo en nuestro país, los Estados Unidos de América. Este mal no es reciente, esto viene sucediendo paulatinamente en los últimos 50 años. El fin que todo presidente y todos los que gobiernan con él en la mayoría de los países en la tierra, es mantener al pueblo en ignorancia. Alguien podrá decir, “pero, nuestro país es una de las naciones mas avanzadas e intelectuales de todo el planeta. Mira la prosperidad y el adelanto científico que hemos alcanzado…¿cómo puede ser posible esto?”

Bueno, ahora viene la otra parte de la ecuación: Sabiduría. Hay una diferencia entre conocimiento y sabiduría. El conocimiento solo, puede hacer a una persona decir, “no hay Dios, mira lo que hemos logrado sin Dios…” Una persona con solo conocimiento lo convierte en una persona necia. “Dice el necio en su corazón, no hay Dios” (Salmo 14:1). Lo que estamos viendo en nuestros días en el ambiente de la ciencia es absolutamente asombroso que 50 años atrás era simplemente imposible. Por ejemplo, en el presente en varias partes del mundo están ya experimentando con la mezcla de ADN de una especia con otra. Ve las noticias y verás. No seamos ignorantes. Esto en sí, es una abominación para Dios porque Él ordenó que cada especie sea de plantas y animales se reprodujeran “según su especie”. Esto ya está sucediendo y ahora están empezando o hablando de ¡mezclar ADN entre seres humanos y otras especies!  Si sacamos nuestra cabeza de la arena, vamos a descubrir cosas que nunca nos hubiéramos imaginado que pudieran acontecer.

El conocimiento debe y tiene que ir acompañada de Sabiduría sino, va a corromper al hombre y llevarlo a la destrucción. Y esto, ya lo estamos viviendo mis hermanos y amigos. La Biblia nos advierte de esto. El rey Salomón que fue el hombre más rico del mundo se corrompió al final por desconectar el conocimiento de la sabiduría.

Como Hispanos no debemos quedarnos en la ignorancia. No creas lo que te dicen los políticos que prometen tanta cosa y te ofrecen el cielo y la tierra pero desde el principio, ellos sabían que no lo iban a cumplir. Muchos de nosotros venimos de países tiranos y venimos para este país con una esperanza de una vida mejor. Pero, la tiranía, es como un cáncer que se riega a todo el cuerpo y lo mata al menos lo descubramos a tiempo y apliquemos la medicina y terapia apropiada, no solo para parar el cáncer sino erradicarla por completo. Aunque los Estados Unidos comenzó bien, igual que el Rey Salomón, nos hemos hinchado de conocimiento y ciencia dejando poco a poco la sabiduría que solo viene de Dios.

Yo amo este país con todas mis fuerzas y cuando me llamaron para defender nuestros intereses en 1970, yo cumplí uniéndome al ejército para pelear el comunismo en Vietnam. Pero, la mejor arma contra el mal es el conocimiento y la sabiduría para pelear contra la ignorancia que abre la puerta a la tiranía que es control.  Nuestro país está sufriendo y paulatinamente va en declive. ¿Porqué? Porque  creemos todo lo que el gobierno nos dice y dejamos a un lado lo que Dios dice Su Palabra. Llegamos al punto que creemos más lo que los políticos dicen que lo que Dios dice.

La sabiduría en sí, tiene un comienzo igual que el conocimiento. Para el conocimiento tenemos que empezar tomando tiempo para conocer y aprender, por ejemplo: sobre una materia sea una legislación que está a punto se ser llevada al público para votación o aprender sobre la constitución de esta nación y su historia. Nunca debemos votar sobre un asunto sin saber de qué se trata, cómo nunca te llevarías a la boca algo de comer sin saber qué es lo que vas a comer. Sería absurdo si lo hicieras. Bueno, eso es precisamente lo que pasa en cada elección. Mucha gente solo oye y creen todo lo que se les dice sin ellos hacer un poco de investigación al respecto de la persona o lo que dice la constitución.

Ahora, en cuanto a la sabiduría es claro. ¿Cómo empezamos? La respuesta es clara y elemental. Temor a Dios. Proverbios 1:6 dice, “El principio de la sabiduría es el temor al Señor…” La palabra temor al Señor indica, respeto y reverencia al Creador. Y esto, mis amigos, es lo que carece nuestra sociedad en nuestros días. Por ejemplo cuando creemos la mentira de que se debe de pasar una ley, bajo la “sombría de igualdad civil”, que es correcto que reconozcamos que un casamiento entre homosexuales o lesbianas debe de ser legal e igual que un hombre y una mujer, se está deshonrando a Dios y yendo en contra de Su Palabra. Lee los dos primeros capítulos de Génesis y te darás cuenta. No seamos ignorante de Su Palabra. Dos hombres no pueden procrear como dos mujeres solas tampoco pueden, el hombre necesita una mujer; una mujer necesita un hombre para cumplir lo que Dios nos mandó.

Ahora, tú podrás decir, yo no creo en la Biblia, o en Dios. Bueno tienes todo el derecho, Dios nos hizo libres para escoger porque no es un tirano. Dios no te va a obligar a seguirle; pero, si nos advierte de las consecuencias. Si tú pones atención a la voz de Dios y pones en práctica sus mandamientos, Él te va a exaltar y te va a bendecir en gran manera (Deuteronomio 28:1-13). Por el otro lado nos advierte si hacemos lo contrario de lo que nos ha pedido, las maldiciones van a venir a nuestras vidas en todo aspecto (lee Deuteronomio 28: 15-68). “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento…” (Oseas 4:6).

La decisión es nuestra, “…Os he puesto delante de ti hoy la vida y  la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida para que vivas tú y tu descendencia” ( Deuteronomio 30:19).

La decisión es nuestra.    
 
 
Hay un póster que el ejército de los Estados Unidos usaba para reclutar hombres y mujeres para el servicio militar. El póster muestra a un hombre, Uncle Sam, que representa a los Estados Unidos con su dedo enorme apuntando hacia el que lee, diciendo, “I Want You” en Español lo podríamos interpretar como, “Te Necesito”. El ejército tiene un trabajo, y es el defender la nación contra cualquier amenaza de cualquier nación. Es claro que, entre más soldados y armamento tenga, mejores probabilidades de la victoria va a tener. Un ejército de una persona sería ridículo.

Pero, la verdad es que todos podemos hacer algo por si solos; pero, si queremos hacer algo grande, algo que cambie al mundo entero, siempre vamos a necesitar a alguien más para lograr lo que queremos alcanzar. Es un diseño divino porque no estamos diseñados para trabajar solos. Cuando Dios creó a Adán inmediatamente le puso una ayuda idónea, Eva. Uno solo puede hacer cosas pequeñas; pero con alguien más, no hay límite.

¿Podría Dios hacer las cosas por si solo? Absolutamente. Él no necesita a nadie. Él es Dios soberano y puede hacerlo; pero, Él escogió no hacerlo así. Durante la creación nos damos cuenta que Dios no estaba solo. Si lees bien las Escrituras el dijo, “Hagamos al hombre…” (Génesis 1:26). ¿Quiénes estaban con Él? Su Hijo y el Espíritu Santo y probablemente millones de ángeles. En la Biblia aprendemos mucho de Dios y nos damos cuenta que Él se manifestaba y se manifiesta en el presente en tres formas. Como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Todos conocemos la historia de Noe; cuando Dios quiso salvar la descendencia, donde eventualmente vendría Jesús, decidió terminar con la humanidad perversa que había llenado la tierra, con el diluvio. Dios usó a un hombre, Noe, para construir una barca inmensa para salvar su familia y las especies de animales para preservar Su creación. ¿Pudo Dios haber hecho la barca por si solo? Claro que si. Él tenía todo el poder y en segundos, lo podría haber hecho, lo que a Noé le tomó 120 años. Pero, Dios escogió hacerlo humanamente reclutando a un hombre que le pudo confiar para que trabajara con Él. Y cuando Noé construyó el arca tubo que tener ayuda que seguramente fue su propia familia y algunas personas que tal vez sin saber lo que estaban haciendo, le ayudaron. Todo lo que Dios hace en la tierra siempre usa a humanos.

Cuando Jesús vino a la tierra a cumplir el plan que el Padre le encomendó, Dios usó a una mujer, para dar nacimiento al Salvador. Después, Jesús reclutó a doce hombres para empezar a implementar el plan de salvación. Después los doce comenzaron a reclutar más gente y así, llevando a cabo el plan de Dios para Su creación. Antes de ti y yo han habido millares de personas que Dios usó para dar las Buenas Nuevas de salvación.

Recuerda, todo lo que Dios quiera hacer en la tierra, va a involucrar gente regular como tú y yo porque Dios es espíritu y determinó que para hacer cualquier cosa aquí en la tierra, iba a necesitar algo físico para hacerlo. Podríamos decir que Jesús fue Dios encarnado en un cuerpo físico en un hombre, Jesús, para poder llegar a los hombres. Jesús dijo, “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre” (Juan 14:9). Jesús fue Dios en la carne. ¡Qué maravilloso!

Lo que Dios quiere comunicar y hacer con la gente lo va a hacer por una persona de carne y hueso que conteste al llamado de Dios, “Te necesito”. Nosotros podemos ser, si queremos, Su boca, Sus pies, Sus manos y Sus instrumentos aquí en la tierra. Este es un privilegio inmenso con una responsabilidad muy grande; pero, Él ha confiado en nosotros que podemos cumplir Sus deseos, Su voluntad para la humanidad aquí en este planeta

Por el otro lado, todo lo que el diablo quiere hacer aquí en la tierra va a hacerlo usando gente también como tú y yo. Él va  a necesitar a un cuerpo físico para llegar a los demás. El diablo no es original, él siempre copia lo que Dios hace, para sus planes siniestros de muerte y destrucción. Y lo hermoso de todo esto, es que sabemos el final de la historia. Sabemos adonde va a terminar Satanás con sus huestes y sus instrumentos humanos, aquellos que trabajaron para él. También sabemos adonde vamos a terminar todos aquellos que contestamos Su llamado de “Te necesito”. La historia ya está escrita. Ahora la pregunta es, ¿De qué lado tú vas a estar aquí en la tierra? Porque eso va a determinar en que lado tú vas a estar en el juicio final delante de Dios. Jesús dijo en una ocasión a sus seguidores, “El que no está conmigo, contra mi es…” (Lucas 11:23). En este asunto, no hay termino medio, o estamos con Dios o estamos con el diablo. Jesús dijo también que el que se hace amigo del mundo, o sea del sistema de vida donde Satanás reina, se hace enemigo de Dios (Santiago 4:4).

¿A quien le vas a contestar su llamado de “te necesito…?” La decisión es nuestra.

Bendiciones
vOg



 
 
Recuerdo cuando recibí a Jesús en mi vida como Salvador y Señor, un domingo de agosto de 1966. Dios me salvó en una pequeña iglesia Hispana de Nueva Orleans y mi corazón estaba abierto y absorbía todo lo que se enseñaba los domingos y durante la Escuela Dominical. Era una nueva vida que estaba empezando y como un niño, estaba emocionado con lo que acababa de suceder en mi juventud. Recuerdo muchas cosas buenas que fui enseñado; pero, entre otras cosas se nos enseñaba y se hacía mucho énfasis en cuanto a vernos a nosotros mismos como indignos, miserables como gusanos ¡aún cuando ya habíamos sido aceptados por Dios en Su familia!  Algo no estaba bien con este cuadro.

Antes de tener ese encuentro maravilloso con Jesús, no podemos evitar el sentirnos indignos o sentirnos como “gusanos” y pecadores ante Su presencia, porque Su espíritu nos está convenciendo de nuestros pecados ; pero, cuando nosotros  decidimos recibir Su perdón y nos arrepentimiento genuinamente, el Señor nos perdona y nos recibe como hijos y somos hechos justicia de Dios (2 Corintios 5:21). Esto quiere decir que somos justos en Cristo. Cuando el Padre nos ve, nos ve a través de Jesús que vive en nosotros y no lo que éramos antes.

Nota que el Padre nos llama, “hijos” (Juan 1:12). El hijo, sea adoptado o “natural” tiene los mismos derechos de un hijo. He oído, que en muchas naciones de la Tierra, los derechos de los hijos adoptados son mayores que la que tienen los hijos naturales en una familia. El punto aquí es que como hijos de Dios, somos algo de mucho valor. Algo especial. 

Si tu encuentras algo en un mercado, tienda o establecimiento que es de mucho valor, y que ese objeto va a aumentar en precio con el tiempo; vas a estar dispuesto a pagar una buena cantidad de dinero para comprarlo. Vas a estar dispuesto a invertir lo que sea para obtenerlo. Y no solamente invertir, pero también lo vas a proteger porque ahora te pertenece a ti. En otras palabras, vas a cuidar tu inversión. Esto es lo que los inversionistas hacen.

Una mañana recientemente mientras iba manejando, iba orando y agradeciendo al Señor por mi vida, por mi familia y por todo lo que hemos recibido de Él.  Mientras manejaba,  a mi lado derecho vi un gran edificio comercial y siempre que veo un establecimiento de este tipo, pienso en la cantidad de dinero y recursos que toman para tener y mantener un negocio exitoso. De repente, vino a mi este pensamiento y sabía que venía del Padre. “Tengo mucho invertido en ti, hijo, la sangre de Mi Hijo Jesús”. Seguí mi camino meditando profundamente sobre esto. Nunca lo había visto desde ese punto de vista. El costo fue inmenso, uno que nadie podía pagar. Con razón, Él nos cuida y nos protege. En Isaías 54:17 dice, “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenará toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y Su salvación de mi vendrá, dijo Jehová”. Con razón el Padre cuida Su inversión, nosotros, hablando por medio de Sus siervos que están oyendo de Él para enseñar correctamente a Su pueblo, y así vivir una vida llena de propósito y de gozo. Las Escrituras están llenas de palabra de promesas, de protección, de ayuda y tantas otras cosas que Dios tiene para nosotros.

Jesús cuenta una parábola que la encontramos en Mateo 13:45-46, “También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y cuando se encuentra una buena perla preciosa, va y vende todo lo que tiene, y compra la perla.” Aquí el comerciante es Dios y la perla somos nosotros. ¿Te das cuenta? Nosotros somos tan valiosos delante de Dios que mandó a Su Hijo Jesús para comprarnos con Su sangre. Tú le perteneces a Él, y Él va a hacer  todo lo que está de Su parte para cuidar Su  inversión.

Por lo tanto, no menospreciemos el precio que Jesús ya pagó por nosotros en la cruz. Tú y yo, somos lo que Dios dice que somos y tenemos lo que Dios dice que nos pertenece. Toma todo lo que Jesús ya pagó por ti y vive la vida abundante en todo aspecto: espiritual, físico y financiero. 

Piensa en lo que Dios ya invirtió por ti.

Bendiciones
 
 
Conozco a dos primos que vinieron a los Estados Unidos para mejorar sus vidas, como tantos de miles de hombres y mujeres que vienen buscando simplemente una oportunidad para mejorar sus vidas y la de sus familias. Primo A (lo vamos a llamar así), que vino primero, tubo la oportunidad de hacer algo significativo de su vida. Poco tiempo de haber llegado empezó a meterse en problemas. Siguió tomando licor como la hacía antes. Se metió a robar y eventualmente fue arrestado y deportado del país. Unos años me enteré que lo habían matado. 

Primo B, vino por las mismas razones. Comenzó a trabajar como mesero en un restaurante. Después de trabajar duro y estudiar; 20 años después ya tenía su propio restaurante que llegó a ser muy popular y le fue muy bien financieramente. Primo A, se crió sin padre; primo B, se crió sin una madre y sin padre. Los dos tuvieron muchos obstáculos; pero solo uno. Primo B, tomó responsabilidad de sus acciones.

La responsabilidad personal es un tema que es evadido por muchos; pero hace falta ponerle atención. Por naturaleza, desde que nacemos y crecemos es muy común este cuadro: imagínate a dos hermanitos jugando con unas figuras de porcelana que están en una mesa. Los dos hermanos están pasando un buen tiempo; pero la emoción del juego, uno de ellos rompe una de las figuras. La mamá entra por el ruido que escuchó cuando una de esas figuras calló al piso y se hizo pedazos. La mamá pregunta quien había roto la pequeña estatua, y los dos hermanitos se apunta el uno al otro, ¡El lo rompió mami!

En nuestros días con todo el crimen que ocurre a diario, de alguna forma, el acusado siempre le echa la culpa a alguien más. Desde el padre a la madre, desde el jefe al maestro, o  a la droga que consumió. Esto fue lo que sucedió unos días atrás cuando un hombre fue arrestado por matar a su bebé que todavía estaba en el vientre de su madre. La mamá tampoco se salvó. ¿Y, qué fue lo que dijo cuando lo estaban metiendo a la patrulla? “las drogas que usé me hicieron cometer el crimen”. 

A todo nivel, desde un niño hasta un anciano; de algo trivial a algo horrendo, la culpa es de alguien más. Esto es un mal que lo vemos desde el principio de la creación cuando Dios confrontó a Adán por haber comido la fruta prohibida, él dijo, “La mujer que me diste…” y cuando Dios le pregunta a Eva, lo mismo, ella le responde, “La serpiente me engañó…” (Génesis 3:12). Es muy fácil ponerle la culpa a alguien más que tomar responsabilidad personal por nuestros hechos.

Como ciudadanos de un país como los Estados Unidos de América, tenemos las oportunidades que muy pocas naciones ofrecen, debemos tomar conciencia y hacer lo que nos va a convertir en hombres y mujeres de éxito para darle una mejor vida a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Los recursos que aquí tenemos son innumerables. Las oportunidades raramente vienen a tocar la puerta; pero tenemos la libertad de buscarlas y las vamos a encontrar si perseveramos. Hay tantas historias de gente sobreponiéndose de tantos obstáculo y teniendo éxito por perseverar.

La Biblia dice, “…Al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23). 
 
 
Era cerca de la media anoche un viernes. Karl Nyman estaba al final de si mismo. Reducido a una silla de ruedas, se movió hacia su computadora. Él estaba buscando la forma de suicidarse.

Años atrás, un 22 de julio de 1972, un chofer embriagado le dio a Karl de frente en un choque automovilístico. El chofer embriagado acababa de tener un argumento con su familia, y había decidido tomar su propia vida, y tomar a alguien más en el proceso.

Karl fue ese alguien.

Pero Karl no murió. En lugar él sufrió una variedad de serias heridas incluyendo la pérdida de capacidad pulmonar, la pérdida casi total de su visión en un ojo, y la amputación de la parte de debajo de su pierna.

Karl estaba con horribles dolores. Perdió a su familia en un divorcio. Sus amigos lo habían abandonado.

“La única salida, es tomar mi propia vida”, Karl pensó dentro de si. Pero mientras que él se dirigía a su computadora, La palabra “Dios” saltó en su mente, y decidió escribirlo en Google. Un website llamado "Jesus2020", le llamó su atención e hizo clic en el. Estando ahí, él empezó a escribir su intención de matarse.

En Una Parte Diferente del Globo

En Una parte diferente del globo. Eran dos minutos para las 6pm, y Martha Larson, una misionera en línea, una ordinaria misionera para Global Media Outreach, vio el mensaje de Karl ––Ella contestó inmediatamente. Karl respondió de regreso y entablaron un diálogo que duró dos horas. Martha compartió su propia historia concerniente a suicidio y le dijo que ella misma había estado en esa posición. Le compartió  Karl que él no podía vivir la vida sin la ayuda de Jesús. Y continuaron la conversación y Karl le empezó a preguntar de cómo recibir a Jesús. Antes que la conversación terminara. Karl aceptó a Jesús.

“El dolor aún continúa afuera”, dijo Karl, “pero afuera, soy completamente nuevo.

Este es un ejemplo poderoso de lo que está pasando en el Internet con bastante frecuencia. La historia apareció primero en No Me Avergüenzo del Evangelio (Not Ashamed of teh Gospel), un sitio dedicado a los cristianos a alcanzar gente en línea para Jesús.

Global Media Outreach, La organización que ayudó a Karl Nyman, de las dos maneras, física de suicidio y eternamente para salvación, tiene un equipo de cerca de 10,000 misioneros en línea. Como Martha, su propósito es de conectar con la gente en línea, y después conectarlos con Cristo. Los misioneros de esta organización, son de una variedad de trasfondos desde gente retirada a estudiantes de colegio y también proveen entrenamiento para aquellos que se ofrecen de voluntarios.

(Puede leer más acerca de esta historia(en Inglés solamente) en,  http://churchm.ag/googling-god/) 

 
 
El primer pensamiento que podría venir ante tal pregunta podría ser, ¡Estás loco…! ¿Cómo podría estar yo con gozo ante la calamidad que estoy atravesando?

No creo hay una sola persona en el planeta que le agrade estar sufriendo una prueba, o que busque la dificultad o un problema. Es más, tratamos de evitarlo a toda costa; pero, nos damos cuenta que la mayoría de los problemas, pruebas y dificultades, no podemos evitarlas.  Claro, aquí no estamos hablando de aquellas pruebas y tribulaciones que nos buscamos nosotros mismos por nuestra necedad o rebeldía. Estamos hablando de aquello que viene sin nuestro permiso. Alguien se pasa una luz roja de un semáforo y nos pega, o por la economía incierta te quedas sin trabajo, etc. Estas son situaciones que no podemos controlarlas; pero, si podemos controlar cómo reaccionamos durante la situación y así afectar el resultado positivamente. ¿Es fácil? No lo es; pero, es la mejor opción. La otra opción es  entrar por la puerta de la depresión y tristeza, que solamente nos va a arrastrar a otras cosas que podrían ser lamentables, peores y hasta fatal.

Para mi esposa y yo, los últimos meses han sido de prueba, quizá lo peor que hemos experimentado desde que nos casamos. Primero, a mi me diagnosticaron con Ritmo Irregular en el corazón lo cual a cambiado mi forma de vida en todo aspecto. Segundo, fuimos victimas de Isaac, el huracán que azotó el área metropolitana de New Orleans este pasado agosto. Nuestra casa, juntamente con la de nuestras dos hijas fueron inundadas. Fuimos literalmente sacados del agua por la Guardia Nacional y llevados a un refugio a cinco horas de nuestra casa. Todavía no estamos viviendo en nuestras casas por supuesto, hasta que sean  reparadas; perdimos dos carros también y tantas otras cosas materiales que al fin de todo, vamos a recobrar. Pero, quizás lo peor, es la inconveniencia, la incomodidad, el cambio de ritmo y más retos que nos encontramos a diario lidiando con nuestra salud, los seguros, las reparaciones, etc. Etc. Pero, en medio de todo esto, hemos experimentado la fidelidad de Dios que nunca nos ha desamparado, proveyendo lo que necesitamos a diario; el amor de nuestros familiares, nuestros  hermanos en la fe; y amigos y conocidos que nos han brindado  ayuda y hasta una casa mientras todo se arregle.

En medio de todo esto, han habido mucho momentos difíciles y no es fácil sonreír; pero, cuando  pensamos en la fidelidad de Dios, sonreímos y experimentamos el gozo del Señor y nos damos cuenta que Él es más grande que lo que confrontamos. Nos hablamos constantemente a nosotros mismos, recordándonos de Su Palabra y Sus promesas. Esto lo tenemos que hacer todos los días. Vale la pena.

Veamos lo que dijo Santiago, “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas…” (Santiago 1:2). Pablo también lo acierta en 1 de Tesalonicenses 1:6, “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la Palabra, en medio de mucha tribulación, con el gozo del Espíritu Santo…” Y yendo hacia atrás en los Evangelios, oímos a Jesús hablar de las aflicciones cuando nos dice, “…En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

La queja, el reclamo y el descontento, son enemigos de la victoria. Entre más permanecemos quejándonos y reclamando, más tiempo va a tomar para llegar a la meta. La confianza es vital para vencer al mundo y todo desánimo y todo dolor. Como Jesús dijo, “…Confiad, yo he vencido al mundo.”

Aquí hay cinco pasos que te van a ayudar a terminar en victoria y no derrota:

1.     Siempre va a haber alguien que está en mejor situación o peor situación que la que estás pasando. Enfócate en aquellos que ni siquiera tienen un techo donde dormir. Si te enfocas en los que tienen más que tú, vas en camino a la derrota.

2.     Si eres un seguidor de Jesús, “todas las cosas”, aún las que parecen malas, van a ayudarte para bien. Tienes que confiar en Dios (Romanos 8:27).

3.     La prueba es una oportunidad para hacerte un hombre o una mujer mejor que lo que eras antes. Alguien dijo, “La prueba muestra tu carácter verdadero”. También te va a refinar como el oro (1 Pedro 1:7).

4.     Piensa en las bendiciones  que Dios te ha dado ya y no en lo que estás atravesando. Esto es agradecimiento.

5.     Recuerda que las pruebas solo son temporales. En otras palabras como tuvieron un comienzo tendrán un final. Y no me refiero solamente cuando pasemos a la eternidad. Y si no fuera así, aún así son temporales. “Por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).

Así que, sigamos adelante como soldados marchando hacia la victoria en Cristo Jesús. Después de todo, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

 
 
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Preparación + Oportunidad = Éxito

He oído a gente decir, “La vida no es justa, nunca tuve  una oportunidad…” Yo creo que las oportunidades siempre están buscando a alguien en quien reposar para crear éxito. Desafortunadamente, la razón por que una persona no tiene éxito es, poca preparación o ninguna.

Yo creo que debemos de vivir nuestras vidas siempre aprendiendo, siempre leyendo, siempre escuchando y siempre, haciendo lo que hacemos lo mejor posible con excelencia no importando el nivel donde estemos en ese momento.

Ahora, tomémoslo uno por uno:

Aprendiendo: Si somos honestos con nosotros mismos, nunca debemos de sentirnos confortables en cuanto a nuestro conocimiento en cuanto a cualquier área. ¿Por qué? Porque siempre hay lugar para aprender algo nuevo. El mundo continúa desarrollándose. Nunca pienses que no puedes aprender algo de alguien, aunque tengas muchas razones para creer que tu intelecto es mayor que la otra persona. Esta persona te podrá dar una lección de algo que no sabías.

Leyendo: Nuestros ojos, son como ventanas a un mundo nuevo. Hay un mundo de conocimiento afuera. El leer te va a abrir nuevos caminos para educarte, especialmente en estos tiempo de la tecnología cibernética. La verdad es que no hay excusa. La persona que lee, es la persona que sabe.

Escuchando: La Biblia dice que debemos de estar prontos para escuchar y tardos para hablar (Santiago 1:19). Por esa razón tenemos dos oídos y solo una boca. Dios nos creo perfectamente. Hay sabiduría en el hecho de escuchar, “Clama la sabiduría en las calles; en los lugares públicos levanta su voz.” (Proverbios 1:20). 


 
 
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Hay una parábola que Jesús contó a Sus Discípulos para enseñarles uno de los principios del reino de Dios, para que vivamos en medio de un mundo perdido. La historia la encontramos en el Evangelio de Mateo 18: 23-35:

“Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.

Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.

Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.

Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”.

Esta historia, aparte de enseñarnos en cuanto al perdón, muestra otro aspecto de Dios y el hombre. Muestra dos extremos, 1. la misericordia de nuestro Dios que a pesar de ser malos, Él tiene gran misericordia y nos perdona. 2. muestra la maldad extrema del hombre. En el caso de este hombre, solo tomó tal vez unos minutos para que se olvidara del favor, gracia y misericordia que el rey tuvo con el perdonándole. La Biblia dice en Mateo 6:8, “…De gracia recibisteis, dad de gracia”. Por consiguiente, algunos abusan de la gracia de Dios cuando no hacen lo mismo que Dios hizo por ellos y siguen sus malos caminos y no hacen ningún cambio en su manera de actuar para con los demás. Y la razón, yo creo, es porque creemos que Dios es tan misericordioso, y lo es, porque en el caso de este siervo malo, había experimentado la gracia y el perdón del rey en una forma grandiosa; pero, el hombre piensa que puede seguir el mismo estilo de vida y Dios lo va a perdonar de todas maneras. Esto es abusar de la gracia de Dios. Esto se aplica al creyente de la misma manera como vamos a ver. Yo diría que la mayoría de las amonestaciones que leemos en el Nuevo Testamento, especialmente en las cartas, están dirigidas a la iglesia.

Notemos lo que dice el apóstol Pablo en su carta a la iglesia que estaba en Roma. En Romanos 6:1-2 dice, “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte”. Y en el verso 15 continua diciendo, “¿Qué, pues?, ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera”. En otras palabras, si ya fuimos lavados, limpiados y perdonados nuestros pecados por Su maravillosa gracia, ¿Por qué vamos a abusar de ese favor que extendió a nosotros, viviendo en nuestra antigua forma de vivir? Sin embargo, muchos cristianos lo están haciendo.

Hay iglesias que enseñan, que una vez que Dios nos salva, no importa lo que hagamos después, Dios nos perdona porque ahora vivimos bajo la gracia y no bajo la ley. La gracia, amado pueblo de Dios, no es para que la usemos como una excusa para seguir nuestras pasiones desordenadas haciendo lo que agrada a la carne, sino para que usemos la gracia para hacer lo que a Dios le agrada.  Lee por favor el capítulo completo de Romanos 6. Te vas a dar cuenta que la iglesia en Roma estaba viviendo en pecado. La paga del pecado sigue siendo muerte si no nos arrepentimos. Recuerda que arrepentimiento básicamente es cambiar  de dirección; opuesta a la que llevábamos anteriormente.

Ahora, es claro, que en nuestro caminar cristiano van a haber momentos que vamos a fallar y caer en pecado y por eso Dios nos dice en Juan 1:9, “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Y en Juan 2:1. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. Debemos agradecerle a Dios que nos “aguanta” y soporta nuestra niñería porque sabe que estamos aprendiendo a vivir una vida nueva; pero no debemos abuzar de Su bondad y Su gracia, porque nos podría pasar lo que le pasó al siervo malo de la historia. Dios tiene un límite a Su paciencia aunque no lo creas (Génesis 6:3). Yo he conocido cristianos de muchos años “en el Señor”; pero que sus vidas no muestran ninguna diferencia con los no creyentes. “Hagan uso de la libertad, pero no la usen como pretexto para hacer lo malo, sino para servir a Dios” (2 Pedro 2:16).

Ahora, notemos que porque somos nuevas criaturas en Cristo (1 Corintios 5:17) ya no debemos practicar el pecado porque esa era nuestra antigua profesión, en otras palabras, eso era lo único que sabíamos hacer. En 1 Juan 3:9 el apóstol Juan continúa, “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.

Conclusión: Como nuevas criaturas y porque tenemos la naturaleza divina (lee 2 Pedro 1:3-4 que reafirma lo que dice 1 de Juan 3:9 que leímos). Tenemos una parte de Dios, o sea Su gracia, en nosotros que nos habilita y nos da poder para decirle NO al pecado y para vivir o practicar una vida santa en medio de un mundo sucio. Dios nos conoce hasta lo más profundo de nuestros corazones. Conoce nuestras motivaciones y no lo podemos engañar. Seamos santos como Él es santo (1 Pedro 2:16).

Bendiciones.

Si tienes algún comentario, u otro punto de vista, me gustaría que escribieras. La Palabra de Dios es tan extensa y profunda y hay mucho todavía que aprender y expandir. Por favor usa el formulario abajo.